Deberes racionales

Opinión. Hacia un gobierno abierto más dinamizador y eficiente

Socorro Beato.-

Hace semanas el Gobierno de Canarias daba cuenta en el Parlamento de la aprobación de la Estrategia Marco Canaria de Gobierno Abierto, en la que contempla como pilares la innovación y la mejora de la calidad de los servicios y el uso intensivo de las tecnologías de la información y comunicación; la permanente búsqueda de la simplificación administrativa y la reducción de cargas a la ciudadanía; la adecuada gestión del conocimiento corporativo; la orientación a resultados de la acción pública y la rendición de cuentas de la actuación desarrollada, y el compromiso del capital humano, que integra el sector público con la mejora continua.

Esta herramienta incluye seis ejes: dos directamente relacionados con gobierno abierto, esto es, el denominado gobierno abierto propiamente dicho junto al de innovación y conocimiento corporativo; otros tres encuadrados en elementos claves de cualquier organización como la estrategia, las personas y los procesos. Concretados estos en la dirección por objetivos, la simplificación administrativa y la capacitación profesional. Y sin olvidar un cuarto eje de transformación digital aplicada al conjunto del proyecto.

Pensamos que es una estrategia bastante ambiciosa y no exenta de complejidad, bajo la idea común de contribuir a una administración basada en la transparencia, la participación y la colaboración.

Y podríamos preguntarnos: ¿por qué abordar en este momento la estrategia?

Este proceso no nace ahora. Hay un bagaje detrás de trabajo de planificación en la mejora de la administración pública canaria, desde las acciones para la modernización aprobadas en el año 2008, al comienzo de la crisis económica; la estrategia del periodo 2012-2014 y el decreto del año 2015 sobre el marco general para la innovación y mejora de los servicios públicos.

La mejora continua es el principal objetivo, sin obviar lo que se ha logrado hasta ahora y empezar de cero.

Por eso esperamos que la estrategia tenga en cuenta todo lo positivo hecho hasta el momento y siga avanzando aprovechando lo ya consolidado, que se ha demostrado que funciona.

La transformación de la administración pública es un proceso dinámico que precisa adaptarse en cada momento a la coyuntura y ser lo suficientemente flexible para dar respuesta a las necesidades cambiantes de la sociedad. La administración debe ser sensible a la evolución de las demandas e inquietudes de los ciudadanos que exigen hoy nuevas maneras para la prestación de los servicios, adaptándolos a esas nuevas exigencias, con el fin de conseguir que “lo público” se convierta en un verdadero agente económico y social más eficiente, avanzado, abierto y más cercano a la ciudadanía.

Por lo general, se vincula el concepto de innovación al ámbito de la empresa privada o bien se constriñe a lo estrictamente relacionado con la tecnología, y son pocos los que la asocian al sector público.

Afortunadamente, en estos nuevos tiempos la innovación ya se concibe como un elemento clave para mejorar la prestación de los servicios públicos, en un cambio de cultura administrativa centrado en la eficiencia y la defensa del bienestar de todos.

La buena marcha de la administración y la prestación de unos servicios públicos de calidad garantizan la buena marcha de la sociedad.

Hoy estamos ante un escenario de recuperación económica que debe implicar la recuperación de derechos de los empleados públicos y el incremento del capital humano para gestionar nuevos recursos públicos ante un horizonte de paulatina recuperación presupuestaria.

La crisis ha dejado una administración vacía de empleados en algunas áreas que hay que reponer para afrontar los nuevos retos. Y nos alegramos de que el Gobierno esté tomando las decisiones para recuperar las plantillas con la activación de las ofertas de empleo público y en la definición de un plan para la estabilidad del empleo temporal.

Estos objetivos no se alcanzan de la noche a la mañana. Se trata de un proceso que requiere tiempo y adaptación, que ha de contener mecanismos para ser evaluado y revisado para su mejora continua.

Lo importante es que haya un rumbo claro y que esta estrategia sirva al propósito de mejorar la administración pública canaria, transformándola en un elemento catalizador del crecimiento económico y de la mejora de la calidad de vida de las personas.

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