Ruano brillante

Opinión. José Miguel Ruano, un político brillante

Antonio Castro Cordobez.-

Cuando una persona con el talento y la preparación de José Miguel Ruano León toma una decisión sobre su futuro, no cabe otra actitud que expresar el respeto y los mejores deseos en su cambio de rumbo personal que, dadas sus capacidades, será brillante y exitoso. Sin embargo, es comprensible que cuantos le conocemos y apreciamos sintamos cierta nostalgia, que aparece en todas las vertientes de la vida, incluso en la política, tan ajetreada, criticada y devaluada en estos  tiempos.

Con ese estado de ánimo, vienen a mi mente numerosos y gratos recuerdos del recorrido común vivido en la política canaria. Aún tengo muy presente su entrada en la actividad pública ocupando la Secretaría General Técnica en la Consejería de Política Territorial y Medio Ambiente y, posteriormente en esas mismas funciones, en la Consejería de Presidencia y  Relaciones Institucionales del Gobierno de Canarias, en donde José Miguel ya demostró su magnífica disposición, sus capacidades y dotes organizativas, virtudes que le acompañaron en sus dos décadas de servicio público.

De aquel primer contacto nació una franca amistad y también un reconocimiento de sus innatas cualidades para la acción política, acreditada más tarde en sus funciones de Consejero de Educación y Cultura y de Presidencia,  Justicia y Seguridad. Coincidimos en varios gobiernos y como diputados del Parlamento de Canarias, y con satisfacción puedo decir que, además de en las esferas de su competencia, extendió su aguda visión y sus inteligentes sugerencias a todas las áreas, y apoyó, siempre con razonados argumentos y entusiasmo, cuantas iniciativas defendieron los intereses generales de Canarias como objetivo central del sector público. En esas tareas de gobierno, con su empeño y dedicación, logró pacificar el sector educativo tras una etapa convulsa; y contribuyó al fortalecimiento del Sistema Canario de Seguridad, en el que el Cuerpo General de la Policía Canaria está llamado a jugar un destacado papel, al tiempo que impulsó una notable innovación en la administración de Justicia.

La semana pasada, en el último pleno del Parlamento de Canarias, y tras anunciar su decisión de no concurrir a las próximas elecciones autonómicas a la institución, José Miguel Ruano resumió en dos logros la satisfacción que sentía sobre su trabajo en el Grupo Parlamentario Nacionalista Canario (CC-PNC) y que, por cercanía y reconocimiento, ratifico: la cohesión personal y política del Grupo Parlamentario de Coalición Canaria, del que ha sido eficaz portavoz; y la búsqueda permanente de la conciliación y los acuerdos en los debates de nuestra Cámara legislativa.

Me gustaría añadir que, entre sus numerosas actividades en el ámbito legislativo, destaca su valiosísima aportación y dedicación a las reformas y mejoras del Estatuto de Autonomía, en las que trabajó en los últimos quince años; las transferencias de la Administración Central al Gobierno de Canarias y, a su vez, de la Comunidad Autónoma a los Cabildos Insulares.

En esta faceta, donde ha demostrado con creces sus dotes parlamentarias, quiero resaltar sus esfuerzos continuos y sus conocimientos técnicos,  capitales en las negociaciones con las fuerzas políticas canarias y con la Administración del Estado, a la vez de agradecer públicamente, en nombre propio y en el de los diputados, diputadas y del personal del Grupo Nacionalista, Canario (CC-PNC), su compañerismo y su excelente trabajo.

En definitiva, José Miguel Ruano deja la política activa con un saldo muy favorable, reconocido por las fuerzas parlamentarias y la sociedad isleña. Su rigor en el estudio, el trabajo y el uso de los buenos modos quedarán en la memoria de todos como valores permanentes de la política y a buen seguro, a partir de ahora, desde su perfil de jurista los llevará a su actividad docente y profesional.

 

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