Venezuela

Por una transición pacífica en Venezuela

Socorro Beato.-

Vaya por delante el apoyo de Coalición Canaria-PNC a la Asamblea Nacional venezolana, que Maduro amenaza con disolver.

Las instituciones constitucionales de Venezuela tomaron una decisión democrática, eligiendo a Juan Guaidó como Presidente. Maduro debería aceptar esa decisión y dejar el poder sin llamar a la violencia ni propiciar incidentes que pongan en riesgo la seguridad nacional y la integridad de los venezolanos.

La comunidad internacional ha dado su respaldo a Guaidó,  reconociéndolo oficialmente como “nuevo presidente encargado” de Venezuela. España se sumaba esta semana y le seguían diversos países europeos.

Guaidó tiene el mandato claro de emprender un proceso de transición pacífica con la celebración de unas elecciones libres, democráticas y transparentes, con la participación de observadores internacionales.

Este reconocimiento debería hacer reflexionar a Maduro que debe dar un paso a un lado para que Venezuela pueda, cuanto antes, emprender un camino que deje atrás la grave crisis humanitaria, económica y social que sufren los venezolanos.

Por las relaciones sociales y culturales que nos unen, España es el país llamado a asumir el liderazgo de este proceso, en el seno de la Unión Europea, propiciando la posición común de Europa.

Deben redoblarse los esfuerzos diplomáticos para encontrar una solución política pactada a este conflicto porque Venezuela necesita urgentemente cambios para salir del pozo al que le arrastró el populismo, la corrupción y la inseguridad galopante en los últimos años.

El sentimiento de hermandad de los canarios con la novena isla aumenta nuestra preocupación y la angustia por los miles de canarios que residen en Venezuela.

Estamos todos con ellos. También el Gobierno de Canarias los acompaña, ofreciéndoles apoyo y asistencia directa a través de su delegación. En estos momentos, el 80% de las ayudas económicas externas, casi dos millones de euros al año, van a cubrir las necesidades básicas de isleños en Venezuela.

De ellos, hasta 650.000 euros están destinados al programa de la Fundación España Salud. Un programa de auxilio sociosanitario, similar a la Seguridad Social, que da cobertura a unos 1.300 canarios, mayores de 65 años, nacidos en Canarias y residentes en Venezuela, que están en situación de precariedad económica y no disponen de otras prestaciones sociales ni seguro médico.

Unos 100.000 euros anuales dedicados a cubrir la gestión de seis consultorios médicos que dan servicio a unos tres mil canarios; el más importante, situado en Vargas, cuenta hasta con doce especialidades.

Por otra parte, los planes de asistencia domiciliaria suman unos 95.000 euros, la gestión de tres centros de día alcanza los 112.000 euros,  la administración de varias residencias especializadas para personas mayores conllevan también otros 120.000 euros anuales.

A ello se suman los créditos destinados a las tarjetas prepago para la compra de alimentos y medicamentos que se cargan cada dos meses. Finalmente, este año, se han incrementado con 300.000 euros extras las ayudas básicas.

Nunca antes el Gobierno de Canarias ha destinado tantos recursos a la ayuda exterior en programas de apoyo y asistencia a los canarios en Venezuela. Esto nos da la medida de la gravísima situación que están padeciendo y a la que por solidaridad hay que dar respuesta.

Venezuela es un país con un potencial enorme. Muy rico en recursos naturales pero la sucesión de malos gobiernos los ha llevado al extremo de pasar hambre.  Miles de ciudadanos huyen de noche, a pie, a los países vecinos por la falta de trabajo, de comida, de medicinas y de ilusión por el futuro.

La comunidad internacional se está volcando con Venezuela. Maduro debe permitir que llegue a su destino la ayuda humanitaria de alimentos y medicamentos. No puede estar ajeno a la realidad de un país que muere de hambre y enfermedades. No puede seguir rechazando esa ayuda humanitaria alegando que es una limosna.

Mi grupo conoce bien el día a día de los pensionados venezolanos que no cobran su pensión, por eso no dábamos crédito al escuchar la entrevista a Maduro, el pasado domingo, en la que se desentendía de ellos, una vez más, ajeno a la realidad de su pueblo.

A pesar de todo, no vamos a perder la esperanza en una transición pacífica mediante unas elecciones libres, democráticas, limpias y transparentes.

Hoy más que nunca tenemos la confianza de que la diplomacia internacional consiga que la crisis de Venezuela termine por el bien del pueblo venezolano.

 

 

 

 

 

 

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