Socorro Beato

Opinión. La política de vivienda en Santa Cruz

Socorro Beato.-

Hay formas y formas de hacer política. Algunos partidos prefieren el efectismo y el cortoplacismo previo a las elecciones. Se sienten cómodos con el enfrentamiento y la crispación, buscando exclusivamente criticar, desprestigiar y atacar al contrario, sin aportar iniciativas ni soluciones en positivo.

Otros prefieren trabajar y resolver los problemas, pegados a los vecinos y vecinas, escuchando y poniendo en marcha medidas que mejoren su calidad de vida. Visitándoles, atendiéndoles y mirándoles cara a cara, no sólo meses antes de las elecciones, sino durante todo el mandato. Este es el caso de la política de vivienda que se ha llevado a cabo en la ciudad de Santa Cruz de Tenerife en esta legislatura.

El alcalde José Manuel Bermúdez fue el primero en alzar la voz ante los desahucios en el municipio. En 2012 se plantó ante una entidad bancaria y ordenaba la retirada de los fondos de la Corporación para defender a una vecina acosada por la amenaza de un desahucio. La capital fue la primera en aprobar, ese año, un Protocolo Antidesahucios, pionero en las islas y que ha permitido paralizar muchos de ellos.

Los últimos desahucios que se han frenado han sido los de las 358 viviendas de Añaza para las que, este mismo mes, el Gobierno de Canarias llegaba a un acuerdo con la entidad bancaria sobre el precio de venta, tras el compromiso del Presidente Fernando Clavijo de adquirirlas para destinarlas a alquiler social.

Junto al apoyo y la asistencia ante los desahucios, Santa Cruz cuenta con el Servicio de Intermediación Hipotecaria “Cláusulas Suelo” destinado al asesoramiento e intermediación sobre ejecuciones hipotecarias a personas con dificultades para hacer frente al pago su hipoteca o en riesgo de perder su vivienda.

Estas acciones de carácter paliativo, ante situaciones de emergencia social, se complementan con otras actuaciones encaminadas a ampliar el parque de vivienda pública en el municipio y a mejorar la calidad de los inmuebles y sus entornos urbanos.

Garantizar un hogar digno a personas en situación de necesidad será posible con más viviendas sociales. Para ampliar el número de viviendas públicas se siguen tres líneas de trabajo: la adquisición de viviendas a bancos o a promotores, la cesión de terrenos de propiedad municipal al Gobierno de Canarias para que construya nuevas viviendas y, como tercera vía, el proyecto municipal de acometer, directamente por el Ayuntamiento, la construcción de una promoción de viviendas sociales. En todos los casos con la finalidad de destinarlas a alquiler social y ponerlas en el mercado a precios asumibles por personas con rentas bajas.

Otra de las medidas, y no menos importantes, son las ayudas al fomento de la rehabilitación y regeneración urbana que están mejorando la calidad de las edificaciones, su conservación, la eficiencia energética o la accesibilidad de las viviendas en muchos barrios de Santa Cruz. La inclusión, dentro de las Áreas de Regeneración y Renovación Urbana (ARRUS) ha permitido, hasta el momento, la rehabilitación de más de 1.400 viviendas durante los últimos años y está previsto que se extienda a casi 1.100 viviendas más en el periodo 2018-2021.

En algunos casos para pequeñas obras, en otros para actuaciones de más entidad, existen ayudas destinadas a personas con dificultades a la hora de afrontar la rehabilitación o la reforma interior de sus viviendas, para quienes desean adaptarla por problemas de movilidad reducida o para quienes, estando su bloque dentro de un ARRU, no cuentan con medios económicos para afrontar las derramas.

Eliminar humedades, impermeabilizar cubiertas, reparar elementos estructurales, sanear fachadas y espacios comunes son algunas obras que están cambiando el panorama de numerosos bloques de viviendas que, por el paso del tiempo, necesitaban una intervención. Pero si hay algo que de verdad está cambiando la vida de personas mayores y de personas con discapacidad, haciendo accesibles sus viviendas, son los pequeños detalles, aquellos que cuestan poco pero que significan mucho para quienes lo necesitan, como un simple pasamanos, una pequeña rampa de acceso o ampliar el hueco de una puerta.

Finalmente están las actuaciones de reposición. Ejemplo de ello fue la transformación que en su día se llevó a cabo en el barrio de La Cuesta Piedra. La semana pasada los vecinos de La Candelaria visitaban el “piso piloto” de las 115 viviendas de reposición que se construyen en ese barrio. Transmitían su ilusión imaginando como serán sus nuevos hogares y la emoción por estar más cerca de pasar de unas viviendas en pésimas condiciones a unas nuevas en condiciones dignas de habitabilidad.

Grandes y pequeñas cosas que mejoran las viviendas, renuevan los barrios y los entornos urbanos, mejorando la calidad de vida de las personas de Santa Cruz.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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