Día de la Mujer

Opinión. Superar estereotipos para avanzar en la igualdad de género

Socorro Beato.-

Como cada año, el 8 de marzo conmemoramos el Día Internacional de la Mujer, una fecha para celebrar los logros conseguidos en la erradicación de las desigualdades entre hombres y mujeres pero, sobre todo, un día para recordar que aún queda mucho que reivindicar y reclamar para hacer efectiva la plena igualdad de género.

La sociedad ha ido dando pasos en ese sentido, sin embargo, aún existen situaciones en los que el reconocimiento resulta insuficiente.

Queda mucho por hacer para superar el lastre de los estereotipos de género y la influencia de las expectativas sociales sobre las conductas apropiadas al género femenino. Las aspiraciones, obligaciones y tradiciones obligan a las mujeres a estar perfectas y estar siempre disponibles para satisfacer las demandas y necesidades de los demás; sin olvidar ser omnipotentes para poder abarcarlo todo, como una superwoman con más compromisos y responsabilidades de las que humanamente puede abarcar.

A ello debemos añadir, que se ve con naturalidad valorar a la mujer más por su aspecto físico que por sus valores personales o profesionales. Nunca hemos visto un titular sobre la chaqueta o la corbata de un hombre frente al interés que despierta el vestido o el peinado de una mujer.

Lamentablemente, siguen imperando los moldes culturales que atribuyen a la mujer la responsabilidad del cuidado del hogar y la familia, según los roles tradicionalmente preasignados e incluso asumidos por la propia mujer. Esta situación obliga a un esfuerzo para conciliar el ámbito laboral y el doméstico.

La exigencia de ser buenas en ambas esferas genera un sentimiento, incluso la ansiedad, de no abarcarlo todo: la culpa de no cumplir en lo laboral cuando se está en el ámbito del hogar; y el pecado de no cumplir como madre o esposa cuando se está en la esfera laboral.

Las mujeres sufren una mayor carga de trabajo, y la gran mayoría trabaja más que los hombres porque a la jornada laboral ha de sumar, cuando ellas llegan a casa, las actividades de mantenimiento del hogar, la ropa, las gestiones, las compras y añadir el cuidado de la familia: las personas dependientes, ancianos y los hijos.

Aunque ha habido avances, el reparto generalizado de las tareas no termina de implantarse sometiendo a la mujer a mayores problemas de conciliación entre la vida personal, laboral y familiar y que a veces la obliga a elegir y renunciar a alguna de ellas. De ahí que la dificultad de manejar las responsabilidades laborales con las personales y familiares sea una de las barreras al desarrollo profesional de las mujeres.

A la dificultad de acceso al trabajo en condiciones de igualdad se suma la desigualdad de salarios. La brecha salarial entre hombres y mujeres es uno de los mayores retos a superar. Esta brecha, a lo largo de la vida laboral, se acentúa con la edad por los efectos directos que tiene sobre las pensiones. Está confirmado que existe una brecha de género en las pensiones porque las mujeres reciben en su jubilación menos pensión que los hombres, fruto también del papel desempeñado por la mujer en el cuidado de la familia.

Sociedad y Administraciones públicas han de trabajar conjuntamente para superar los prejuicios, los estereotipos y la ideas arraigadas que afianzan los mensajes sobre cuáles son las responsabilidades de la mujer y que es lo que se espera de nosotras.

Avanzaremos en la igualdad de género si logramos conseguir un cambio de cultura, educando desde la infancia para eliminar los estereotipos, propiciando más campañas por la conciliación entre hombres y mujeres también de la mano de publicidad, la televisión y el cine, que tanto han contribuido a consolidar la diferencia.

Foto vía Guía ilustrada para una comunicación sin estereotipos de género

 

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