Cristina Valido

Opinión. 2021

Cristina Valido García.-

En 2021, no solo espero que la Covid pase a ser historia. En 2021 espero que la Consejería de Derechos Sociales publique, por fin, la convocatoria de ayudas para todas las familias cuyos ingresos desaparecieron desde abril del año pasado, o aquellas que desde entonces los han visto reducirse por debajo de lo que se ha considerado el ingreso mínimo vital. Espero que de una vez se acuerden de estas miles de familias que han quedado fuera de todas las ayudas que se han convocado y que solo han podido recurrir al auxilio de sus Ayuntamientos, a las ONG, a los bancos de alimentos…

Espero que la Estrategia de atención a la infancia, adolescencia y familia, que quedó terminada en 2019 y que lleva ya dos presupuestos esperando la financiación que requiere, pueda empezar ha desplegarse en un momento en el que los más jóvenes y los más pequeños necesitan todo tipo de refuerzos y dedicación. Esta, sin duda, es la primera obligación de las administraciones públicas hacia toda una generación que está creciendo con todo tipo de dificultades en sus hogares; una generación que requiere de una apuesta clara que se corresponda con los anuncios de este Gobierno sobre lo que llaman el mayor y más expansivo presupuesto de la historia.

Espero que el Plan Integral de Atención a la Discapacidad que la consejera alabó a su llegada y que ahora denosta, se termine de una vez, tal y como prometió, y que los colectivos que han participado en el documento puedan celebrar por fin una hoja de ruta que planifique y financie el desarrollo y cumplimiento de sus demandas.

También espero que sea el año en el que se trate a TODAS (y lo recalco con mayúsculas) las ONG con igual cariño y respeto a su labor, grandes y pequeñas, de presencia estatal, canaria, insular o municipal y que se las ayude a sostener servicios imprescindibles que la administración no ofrece. Que se reconozca a sus muchos trabajadores y personal de voluntariado, siempre pendientes del hilo de la subvención y ahora más ya que el Gobierno ha decido distribuir sin convocatoria pública de libre concurrencia lo que incrementa la inestabilidad permanente mientras ellos y ellas siguen totalmente entregados a dar respuesta a quien llega a sus puertas.

En el próximo año espero que las recetas para resolver las demoras en dependencia, aquellas que tenían cuando estaban en la oposición, aparezcan de una vez, y que vayan más allá de la incorporación de personal, algo que no admitieron a gobiernos anteriores, cuando decían que el problema no era de personal sino de incapacidad de gestión. Espero que en 2021 se refuercen los recursos de atención a la salud mental en todos los centros de salud municipales y comarcales, que nadie que necesite apoyo psicológico quede sin ser atendido, porque de ello depende no solo su bienestar y salud sino la de todo su entorno. 

Están siendo meses muy duros que están haciendo mella en la salud mental de nuestra población con efectos e impacto aún desconocidos.

Son pocos deseos aunque parezcan muchos; todos perfectamente posibles si creo en las palabras de satisfacción por los recursos que vendrán del propio presidente. Con tantos millones estaría bien que no dejaran a tanta gente atrás y que los bancos de alimentos no tuvieran que depender de la solidaridad o la generosidad de la ciudadanía porque este Gobierno asumiera la financiación que requieren para garantizar que en los hogares canarios en 2021 nadie pasara hambre.

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