García Ramos

Opinión. Canarias y su ilógica económica

Juan Manuel García Ramos.-

Dice el economista José García-Montalvo, doctor por Harvard y catedrático de la Universidad Pompeu Fabra, que en Estados Unidos un paro del 10 % de su población se considera una situación de crisis económica total.  El paro en España se sitúa en una media en  torno al 14 %, y en Canarias estamos en un 21’2 % en cifras del tercer trimestre de 2019.

¿Estamos en crisis económica total en Canarias? ¿Por qué se ha cronificado un paro estructural tan alto cuando estábamos en camino de rebajar esta tendencia letal? La legislatura autonómica que hemos dejado atrás redujo el 33 % de paro de 2015 a un 20 % en los inicios del verano del 2019. Daba la impresión de que íbamos en la vía correcta y nuestro sistema económico recobraba músculo, bien es verdad que el crecimiento económico durante el cuatrienio 2015-2019 se situó siempre en torno al  2’5 % anual como media, guarismo que propicia siempre creación de empleo.

Y ni las cifras actuales de paro ni las de exclusión social nos permiten mirar el futuro del archipiélago con un mínimo de optimismo. Da la impresión de que los sectores productivos canarios hacen agua por todas partes y condenan a un inaceptable sector de nuestra población a un negro destino, incluyendo en él a nuestra población más joven, tan castigada generacionalmente.

¿Qué seguimos haciendo mal? ¿Qué giros necesita la economía de Canarias llevar a cabo para facilitar la vida de sus habitantes con una mínima dignidad?

Años y años oyendo hablar de una diversificación económica que por muchos esfuerzos que se han hecho sigue sin darnos nuevas pautas de comportamiento. Ni la llegada millonaria de fondos comunitarios a lo largo del septenio 2014-2021, con aportes como los del FEDER o los del Fondo de Cohesión, además del POSEI y  las ayudas al campo y a la pesca, y  con programas como el de Crecimiento Sostenible dotado con 479 millones en el presupuesto de la UE, el de Crecimiento Inteligente dotado con 216 millones, el de Iniciativa Pymes dotado con  27 millones, el de Iniciativa para el Empleo Juvenil, YEI, dotado con 58 millones, o de programas como el MAC, dotado con 130 millones, o los programas Operativo Espacio Atlántico 13 millones o; el  ENI Atlántico Medio 17 millones, han logrado refrescar la salud de una estrategia económica con la contundencia que se esperaba, aunque no podemos negar que muchas de esas acciones nos abren perspectivas de desarrollo económico novedosas, pero aún en un estado embrionario y más experimental que efectivo.

El decrecimiento del sector turístico, como se constata en la actualidad, siempre determina un clima de crisis generalizada y parece arrastrar al resto de los sectores productivos a una congelación, casi a una depauperación, de sus perspectivas. Progresamos en cuanto a internacionalizar nuestra economía, en especial en su proyección africana, pero el volumen de negocios de esa proyección está todavía por debajo de cifras que manejábamos en los años setenta del siglo XX, cuando teníamos abiertas las puertas del Sáhara vecino.

Lo cierto es que los 210.000 paisanos del paro de estos momentos  y los casi 670.000 de la exclusión social actuales nos recuerdan todos los días que esta no es su tierra prometida; nos recuerdan además que nosotros no estamos haciendo las cosas correctamente.

¿No estaremos obligados a pensar en una defensa de los canarios y residentes de larga duración en las islas a la hora de ocupar los puestos de trabajo que se crearan a partir de este momento, es decir, no estaremos obligados a pensar en una Reforma laboral propia que no premie, como sucede hoy, la contratación de foráneos? ¿No estaremos obligados a pensar en una defensa de las empresas canarias a la hora de contratar obra pública para así mantener sus plantillas con ciertas garantías y evitar inseguridades laborales?

En el debate a cinco del pasado lunes 4 de octubre, Pablo Iglesias se pronunció sobre los oligopolios instalados en España y dijo algo al respecto que nos pareció aplicable a Canarias y a algunas de las grandes empresas foráneas que operan en nuestras islas, aseguradoras, bancos, hosteleros y grandes superficies del comercio. Dijo Pablo Iglesias sobre los citados oligopolios: «si usted hace beneficios aquí, pague impuestos aquí». Quizá también si eso ocurriera en Canarias, con esos beneficios rendidos en nuestra Comunidad y no fuera de ella podríamos reparar la situación que atraviesan esos muchos hombres y mujeres desempleados y los otros muchos que están más allá del descalabro de la pérdida de un puesto de trabajo y se instalan en la precariedad absoluta.

Algo habrá que hacer, si la desaceleración económica anunciada se convierte en recesión, el panorama se vuelve más sombrío. Y hemos de reaccionar no solo con más imaginación, sino con mayor valentía. Con la valentía de un nacionalismo que merezca ser reconocido como tal.

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