Cristina Valido

Opinión. Bancos de alimentos: imprescindibles

Cristina Valido.-

Los bancos de alimentos son organizaciones basadas en el voluntariado cuyo objetivo es recabar alimentos, especialmente no perecederos, de empresas y supermercados, o adquirirlos con las donaciones monetarias de Fundaciones, entidades bancarias o particulares. Estos alimentos se dirigen a las familias más vulnerables y se distribuyen con la colaboración de diversas ONGS en los distintos territorios y a aquella ciudadanía que cuenta con carta de derivación de sus servicios sociales municipales. En los últimos tiempos y ante la situación de colapso de los servicios sociales municipales, con la atención personalizada desbordada se ha acordado que aquellas familias que por la tardanza en obtener cita no pudieran obtener la derivación administrativa o renovarla, serán atendidas con comprobaciones básicas, y es que la lógica manda; la lentitud o la insuficiencia de personal en la administración pública no puede dejar a las familias sin alimentos. La desigualdad social agravada con la pandemia del Covid-19 incrementa cada día la bolsa de pobreza y marginación existente.

En estos días hemos escuchado a los responsables de los dos bancos de alimentos de Canarias, uno por provincia, dando cifras que triplican las familias beneficiarias en los últimos años. En la actualidad más de 200.000 personas se alimentan gracias estas entidades y a las ONGS colaboradoras que ejercen la distribución de los alimentos recabados por los bancos en los municipios de las islas.

Sorprendente ha sido conocer que la aportación que recibían del Gobierno de Canarias, lejos de crecer que es lo que cabría esperar, porque es lo que corresponde a un servicio que las instituciones están obligadas a reforzar en los tiempos que vivimos, han visto recortada la subvención que recibían. Además ante el incremento de la demanda, la necesidad de contar con más alimentos requiere de más espacios y herramientas para su almacenaje, mantenimiento y correcta distribución, siendo esta otra petición que hay que contestar con rapidez por la necesidad de abordar de manera eficaz no solo la situación actual sino la del difícil año que nos espera.

No creo que nadie pueda discutir que este es un asunto, que en medio de una dramática crisis como la que estamos viviendo, debería estar más que resuelto, pero nos hemos encontrado en esta semana con declaraciones de sus responsables que nos llenan de preocupación y nos hacen levantar la voz para recordar que no hay Plan de Reactivación Social posible si la ciudadanía carece de alimentos, que esta debe ser una acción prioritaria y resolver las demandas de quienes socorrerán a los hogares que peor lo pasen es una obligación.

El panorama se torna aún más doloroso si tenemos en cuenta que la mayoría de las unidades familiares que se han incorporado a la petición de ayuda cuentan con menores en sus hogares, familias que se incorporan por primera vez y que jamás habían solicitado una derivación para alimentos.

Familias, para mayor preocupación, que todavía no cuentan con las ayudas de “cuota cero” que si disfrutaban aquellas que ya se beneficiaban antes de la crisis del Covid-19. Ayudas que buscan, como no podría ser de otra forma, garantizar que los escolares cuya alimentación principal y segura es la que consumen en el centro educativo no la vieran peligrar con el cierre de colegios y comedores, esto es lo que está ocurriendo a las familias que a lo largo de estos meses se han visto en igual situación pero siguen sin contar con las mismas ayudas.

El Gobierno canario debe reforzar todos los canales de distribución de alimentación que garanticen que la población canaria que lo necesite tendrá siempre respuesta. Vienen tiempos duros, es momento de prevenir actuando, estamos a tiempo, y lo que solicitan estas importantes entidades no solo es perfectamente asumible sino que es mucho menos de lo que merecen.

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