Lola García

Opinión. La modernidad está en nuestros mayores

Lola García.-

Por encima de la velocidad de conexión a internet, de la extensión de la red de fibra y hasta de las dimensiones de la autovía o de la terminal del aeropuerto, el mejor indicativo de la modernidad de la sociedad majorera debe residir en la atención que prestamos a nuestros mayores.

Es cierto que el desarrollo de las últimas décadas trajo un rejuvenecimiento de nuestro vecindario, en buena medida relacionado con la llegada de trabajadores desde otras localidades, que formaron aquí sus familias.

La sociedad majorera contemporánea se configuró así como la más joven de Canarias, dinámica, activa y, por lo tanto, con necesidades propias derivadas de esta configuración.

Durante los últimos años hicimos un esfuerzo muy importante en la mejora del equipamiento educativo, deportivo y cultural. Sin duda, ésto ha contribuido a articular un tejido de relaciones sociales sólidas. Ha permitido incorporar aportes culturales, idiomáticos y hasta religiosos de nuevos vecinos llegados de todo el Mundo.

Este esfuerzo modernizador se sustentó sobre todo en el trabajo y hasta en la actitud de nuestros mayores. Ellos supieron ver la oportunidad de este cambio social reciente para que la sociedad majorera pudiera alcanzar por primera vez en su historia cotas de bienestar y calidad de vida homologables con cualquier otra parte del Archipiélago.

Pero por responsabilidad social y hasta por justicia generacional estamos obligados a responder ahora aportando nuevas perspectivas. Nuestros mayores deben ser la prioridad.

Las exigencias del mercado laboral, los horarios, la dispersión laboral y hasta la configuración de nuestras ciudades complican la pervivencia de las familias amplias como tradicionalmente las entendíamos en Fuerteventura.

La convivencia con nuestros mayores, sus necesidades de atención sanitaria, su demanda de actividad cultural, su necesidad de relación social con su entorno… requieren de un importante esfuerzo inversor durante estos próximos años, con nuevos recursos humanos, materiales y de infraestructuras.

El Gobierno de Canarias, el Cabildo de Fuerteventura y los ayuntamientos majoreros están destinando importantes inversiones para este fin: centros de día, nueva residencia de mayores en Puerto del Rosario, Geriatría… Todo eso está muy bien.

Pero necesitamos ser más ágiles aún. Hay que culminar de una vez por todas los trámites para la dotación del suelo necesario para la residencia de mayores del Sur de Fuerteventura, a ubicar en Gran Tarajal, y que cuenta ya con una partida presupuestaria del Gobierno de Canarias y Cabildo desde 2016.

Por no decir que en su momento llegó incluso a tener hasta un solar y anteproyecto en El Acetiún que fue rechazado ante la posibilidad de ubicarla en Gran Tarajal, en una zona mejor.

Desde luego que agilizar las inversiones en carreteras o planificar iniciativas económicas de promoción exterior son muy importantes. Todo lo que se invierta en I+D+i está muy bien hecho. ¿Pero y los mayores?

Es responsabilidad de todos buscar herramientas administrativas que, siguiendo con el ejemplo de Gran Tarajal, no eternicen año tras año la puesta a disposición de un solar en el que poder construir un equipamiento tan necesario.

Necesitamos multiplicar la oferta y la dotación de centros de día. Hay que redoblar esfuerzos para modernizar la oferta de actividades sociales, culturales, de ocio y hasta de ocupación y relación con el entorno de nuestros mayores.

No se trata de una opción política. Ni debe entenderse como una promesa electoral. La modernización de la sociedad majorera debe pasar irrenunciablemente porque nuestros mayores se conviertan en protagonistas. Tanto en dotación de recursos, como en el diseño de una oferta de servicios acorde con sus necesidades y su nueva etapa vital.

Compartimos sol con jubilados de media Europa que vienen a Fuerteventura buscado paz y calidad de vida.

¿Cómo podemos permitir que esa misma calidad de vida no la disfruten nuestros mayores?, quienes tras muchos años de trabajo ahora incluso sufren el acoso a sus pensiones de jubilación, y que en muchos casos además deben servir para ayudar a mantener a sus hijos y nietos.

El reto mas urgente que tenemos en Fuerteventura es ser líderes en la atención a nuestros mayores.

 

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