Mario Cabrera

Opinión. El mantra tripleparitario

Mario Cabrera.-

Hablemos claro. Para la gran mayoría de portavoces políticos que sustentan la campaña de acoso sobre la Triple Paridad el interés por aumentar el número de parlamentarios elegidos por los vecinos de las islas capitalinas es secundario.

El objetivo de su acción es acabar con los supuestos beneficiarios del actual sistema electoral, que según su mantra particular han sido: CC, ASG y AHI.

Vayamos al caso práctico de Fuerteventura, que es el que mejor conozco.

¿Qué resultados ha deparado esa ‘oscura’ maquinaria electoral en estos años?

Pues la ‘maléfica’ Triple Paridad  ha proporcionado victorias al Parlamento para CC, PSOE y PP.

Sí. Eso es.

En 2007/11 el ‘triplismo’ no era molesto porque… el PSOE fue la lista más votada al Parlamento por los majoreros.

Por supuesto que en 2003/2007 tampoco había ni que tratar el tema… el PP fue el preferido por los votantes majoreros con 3 actas. Y en 1995 más de lo mismo: reparto equitativo entre PP, PSOE y CC.

Nadie hablaba entonces en Fuerteventura de quitar representatividad a las islas no capitalinas.

¿No estaban sensibilizados en el PSOE con las carencias ‘tripleparitarias’ cuando durante décadas, elección tras elección, ganaban la mayoría de las actas en La Gomera? ¿O es que le florecieron los prejuicios tras perder a Casimiro Curbelo y su equipo?

¿En 2011 o en 1995 no molestaba el sistema electoral a PSOE y PP cuando consiguieron acabar con la ‘hegemonía’ de AHI al Parlamento?

¿Y el PP, tan ‘perniciosa’ es esa estructura electoral ‘antidemocrática’ que le ha proporcionado en 2015 los mejores resultados de su historia en La Palma?

¿No le molestaba el sistema a los líderes de NC cuando Román Rodríguez accedió desde las filas de CC a la presidencia del Gobierno con los votos de los diputados ‘triplistas’?

Por encima de interpretaciones, lo que sí que está claro es que las 3 actas que ASG obtuvo en La Gomera en 2015, las 3 de CC en Lanzarote, La Palma y Fuerteventura y las 2 mayoritarias de El Hierro están allí: en cada pueblo, en cada calle, en cada casa… a disposición de quien quiera ir a buscarlas. Y consiga convencer a los votantes de que su propuesta electoral es la mejor.

En los diseminados majoreros están muchos de los vecinos que en 2015 dieron las 3 actas a CC. Hay que recorrerlos para conocer a su gente. Es inútil tuitear promesas  de manual desde un despacho en Las Palmas.

Disputar las actas a ASG requiere ir a cada pueblo, patear cada curva de los caminos gomeros.

Escuchar, es el primer verbo que hay que saber conjugar fuera de las capitales.

Trepando las pendientes que conducen a las casas de los votantes palmeros están los votos al Parlamento. No hay secretos. Lo que hay son bancales, horas de riego y cuestas por donde cargar piñas de plátanos.

Y muchas demandas que gestionar.

Esa es la razón de ser de los votos logrados. No la Triple Paridad que ahora denigran quienes desde sus atriles en Santa Cruz o Las Palmas quieren restar peso electoral a los vecinos de las islas no capitalinas.

Si quieren los votos tienen que venir a buscarlos aquí. Elaborar programas electorales y de gobierno adaptados a la realidad de cada isla. Atender a los vecinos y ofrecer respuestas a sus demandas.

Deben rendir cuentas del trabajo en cada pueblo, porque ordeñar cabras a las seis de la mañana o limpiar habitaciones de hotel no deja demasiado tiempo para interesarse por las peripecias ‘Profiden’ de los políticos que viven en facebook.

La Triple Paridad contra la que ahora se embiste, sobre todo desde las capitales, seguro que es mejorable.

Personalmente abogo por eliminar los topes y dejar una única paridad: igual número de diputados entre islas capitalinas y no capitalinas. Rompamos la paridad entre provincias y entre las dos islas capitalinas. Comparto también que la reforma del sistema electoral canario debe debatirse y acordar en Canarias, sin imposiciones meseteñas.

También creo, y defiendo, que no debe haber pasos atrás en la historia.

Quienes en el último cuarto del pasado siglo fueron capaces de hacerse valer para conseguir, por primera vez, que las islas no capitalinas tuvieran igual número de parlamentarios que las capitalinas, son el ejemplo a seguir. No merecen que se traicione ahora su trabajo despreciando los logros obtenidos.

De ninguna de las maneras debemos aceptar que se reste representatividad a las islas no capitalinas. Ni siquiera con esa ‘lista regional’ que parece efecto de las turbulencias del Binter sobre políticos que de Martes a Jueves se transmutan en adalides capitalinos.

 

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