Narvay Quintero

Opinión. Mercosur, una amenaza para el campo canario

Narvay Quintero.-

El pasado mes de junio, la Unión Europea y Mercosur cerraban un acuerdo de libre comercio tras dos décadas de negociaciones. Un tratado que ha hecho saltar las alarmas en el sector agrario español porque establece condiciones favorables para la entrada en el mercado europeo de producciones de los países integrantes de Mercosur -Brasil, Uruguay, Argentina y Paraguay-, que ponen en peligro las producciones agrícolas y ganaderas españolas, así como el modelo productivo europeo, más sostenible y respetuoso social y medioambientalmente.

Esta semana he manifestado en el Parlamento canario el rechazo unánime del Grupo Nacionalista Canario y las asociaciones profesionales agrarias y agrupaciones de productores de las Islas a las condiciones actuales del tratado. Los subsectores agrícola y ganadero están preocupados por la entrada masiva en el Archipiélago de productos, especialmente carne de vacuno, plátano, miel y vino, a bajo coste (como consecuencia de unos menores costes de producción) y que no ofrecen las mismas garantías de seguridad alimentaria que los europeos, ya que no cumplen las estrictas normas por las que se rigen los productores de Europa en materia laboral, fitosanitaria, de sanidad animal y de respeto medioambiental.

Ante estos riesgos, he pedido al Gobierno canario que inste al Ejecutivo español a exigir a Europa una evaluación sobre el impacto de dicho acuerdo en el sector agrario de las las Regiones Ultraperiféricas (RUP), entre las que se encuentra Canarias. También he solicitado la implementación de medidas de compensación para el campo canario dirigidas a mitigar los efectos negativos de esta decisión.

Mientras Francia creó un Comité de Expertos para decidir si ratificaba o no este acuerdo, el Gobierno español ha sido uno de los impulsores del mismo y defendido con entusiasmo que es positivo para los intereses del sector agroalimentario en su conjunto, pese a las críticas del sector primario español, que pagará los platos rotos de una negociación que sí derivará en un impulso de las exportaciones europeas industriales de empresas automovilísticas, maquinaria y producción textil.

No podemos consentir que el Ejecutivo español y el canario respalden o se queden cruzados de brazos ante un tratado que amenaza las producciones del Archipiélago, muy sensible a la entrada de productos de fuera, que no competirían con los locales en igualdad de condiciones porque se beneficiarían de un drástica bajada de aranceles como consecuencia de este acuerdo UE-Mercosur.

El riesgo existe, es legítima la preocupación del sector agrario canario, y no todo está decidido, ya que aunque avanzado, este acuerdo aún tiene que ser ratificado. Defendamos, por tanto, la importancia de nuestra agricultura y ganadería como actividades que nos aseguran algo vital, el alimento, y son generadoras de riqueza y empleo, así como piezas clave en el mantenimiento de nuestro paisaje, medio rural y tradiciones.

 

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