García Ramos

Aprobada por unanimidad la propuesta de García Ramos para que los Gobiernos autonómico, insular y municipal reparen el Ateneo de La Laguna

El Parlamento de Canarias ha aprobado esta mañana, por unanimidad, una Proposición No de Ley, defendida por el diputado Juan Manuel García Ramos, por la que se insta al Gobierno de Canarias, junto a los gobiernos insular y municipal, a contribuir a la recuperación del Ateneo de La Laguna y a la rehabilitación del servicio a la cultura que esa entidad ha prestado a la sociedad canaria desde su fundación en 1904.

Para el diputado nacionalista, “la importancia y arraigo del Ateneo, tras 115 años de historia ininterrumpida, justifica la implicación pública en su restauración”.

En el Ateneo se ha dado ese matrimonio de espíritu liberal y autonomista, convirtiéndolo en un referente, desde su primera etapa, de nuestro pasado político más brilante: Franchy y Roca, los Estévanez, Benito Pérez Armas, en lo que atañe a Canarias; y Alejandro Lerroux, Niceto Alcalá Zamora, Fernando de los Ríos o Eugenio D´Ors; como invitados de honor; un domicilio de élite de nuestro pasado plástico: Francisco Bonnín, López Ruiz, Alfredo de Torres Edwards; de nuestro pasado literario: el encuentro fraternal de poetas como Tomás Morales, Alonso Quesada, Manuel Verdugo y Luis Rodríguez Figueroa, estos dos últimos también presidentes del Ateneo en su día.

Mención aparte merece la teorización del regionalismo de finales del siglo XIX y principios del XX realizada por el más autorizado de sus teóricos, Manuel de Ossuna y Van Den-Heede ‒presidente del Ateneo de La Laguna en 1913- en la obra  El regionalismo en las Islas Canarias, editado en 1916, donde quizá se encuentren las ideas básicas para la construcción de un pensamiento autonomista de nuestras islas.

La vida del Ateneo ha superado la Monarquía de Alfonso XIII, la Dictadura de Primo de Rivera, la Segunda República, el Régimen Franquista y llega hasta la Monarquía Parlamentaria actual, llega a este nuevo siglo y milenio tan lleno de ilusiones y de iniciativas como las que una tarde gris de noviembre de hace ciento quince años pusieron sobre la mesa los miembros de la primera junta presidida por el poeta José Hernández Amador.

El Ateneo ha abrazado siempre el conocimiento, el debate de las ideas, viniera de donde viniera, y en su andadura tuvo presente, casi como su propio lema, que la educación y la cultura que los pueblos se otorgan han de dirigirse a crear hombres y mujeres de pensamiento independiente y de alta responsabilidad moral.

El Ateneo de La Laguna fue siempre la segunda universidad de La Laguna, “allí donde muchos tuvimos la oportunidad de conocer a personas que nos ayudaron a entender la vida como una aventura que debe ser compartida y regida por valores que sólo se descubren desde el trabajo común y la camaradería bien llevada”, recuerda García Ramos.

Ese es el mensaje que transmite más de un siglo de Ateneo abierto contra vientos, tormentas y mareas estéticas e ideológicas para todos los gustos y disgustos. Un ejemplo para nuestras generaciones presentes y futuras, tan dadas  a abdicar frente a cualquier contratiempo.

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